Aeropuerto Internacional Eleftherios Venizelos

Ese día nos habíamos levantado pronto. A las 8,30 horas estábamos en la parada del tren. Y, como muy tarde, a las 9,30 estuvimos en la Terminal 2. El embarque fue rápido y el chico que nos atendió simpático. Lucho por conseguirnos dos asientos en la salida de emergencia.
El viaje comprendía dos vuelos en la compañía Alitalia. El primero hasta Roma. Las maletas, marcadas con el signo de “prioridad”, indicaban como destino Atenas. El tiempo entre vuelo y vuelo era escaso. Las maletas pesaban poco y una de ellas podría haber ido perfectamente en cabina. Pero, por solidaridad, con mi hija enviamos las dos a bodega.
El primer vuelo resultó un poco largo, eso si, muy cómodas. El vuelo hasta Roma duró aproximadamente dos horas. Estábamos cansadas y dormimos un rato. Al llegar al aeropuerto de Atenas no aparecieron nuestras maletas y allí comenzó un tremendo Vía Crucis!! Al día siguiente embarcábamos rumbo a las Islas Griegas durante cuatro días en un crucero. Por mucho que reclamamos no nos dieron ninguna solución. Afortunadamente , en una mochila pequeña, llevábamos cámaras y cargadores, pero con eso no podíamos mudarnos de ropa!!!.

Tardamos bastante en encontrar el punto de información del Aeropuerto. El tiempo corría en nuestra contra. Los negocios cierran a las nueve y ya eran las siete y media, pero lo peor es que llegar al centro de Atenas nos llevaría más que ese tiempo, la distancia es de 20 km aproximadamente. Nos aconsejaron visitar un Outlet cercano. Mapa en mano e indicaciones partimos a comprar algo de muda. El reloj avanzaba lentamente hacia las nueve, hora de cierre.

Siguiendo las indicaciones salimos por la puerta 5 del Aeropuerto y cogimos el autobús X 95 rumbo al Factory Outlet Airport-Athenssatica.org. Los tickets se adquieren en el mismo autobús, pero son bastante caros, 5 euros por un trayecto tan corto. Amablemente el chófer nos indicó la parada, pero a pesar de ello, terminamos en una Ikea y luego en un Media Markt.

Solo pudimos hacernos con lo indispensable, había que buscar, probarse y pagar. En una hora tuvimos que comprar dos camisetas, dos pantalones, dos vestidos, sandalias y poco más. Los precios eran bastante elevados.

Queríamos regresar al aeropuerto. Vimos que pasaba el mismo autobús. Nos sentimos dichosas. Había anochecido y aquellas avenidas parecían no terminar nunca. Supusimos por la cantidad de gente con maletas que iba dentro que su destino sería el aeropuerto, desde donde pensábamos coger un tren al centro de Atenas. Todo estaba demasiado oscuro, no eran capaces de ver nada. Al preguntarle al chófer nos dice que no va al aeropuerto. Entramos en pánico!!!, pero al preguntar nuevamente nos dijo que llegaba a la plaza de Sintagma, en pleno centro de Atenas. En el trayecto, se nos apuntó una familia que vivía en Roma, oriundos de Bolivia  y Ecuador. La hija mayor sacó mal el billete hacia Estambul y tenían que hacer noche en Atenas.


Una vez acomodadas en el hostel, salimos a tomar algo. Nuestra primera noche fue graciosa. No teníamos don que dormir. El hostel tampoco era lo que esperábamos. Teníamos que lavar la ropa interior y confiábamos en que estuvieran secos, pero también tuvimos que lavar los pantalones que llevaba puesto ya que les cayó una mancha de aceite. Utilizamos las sábanas a modo de pijamas y nos dormimos. El día había sido muy largo.



.

No hay comentarios:

Publicar un comentario